Cómo presentar un informe económico en sede judicial

Cómo presentar un informe económico en sede judicial (y no morir en el intento)

En la actualidad, los tribunales españoles afrontan un volumen creciente de litigios con un marcado componente económico, entre los que destacan reclamaciones de daños, disputas societarias y procedimientos concursales. Ante esta realidad, los informes económicos se han consolidado como una prueba determinante dentro del proceso judicial. Ahora bien, su eficacia no depende únicamente de la consistencia técnica de su contenido, sino también, de la forma en que son defendidos y explicados en sede judicial frente a jueces y abogados.

En el presente artículo analizamos las claves para que el informe económico cumpla con esta función estratégica: desde la preparación del perito y la adecuada estructuración del documento, hasta la claridad en la exposición oral y la actitud durante el contrainterrogatorio.

Del encargo a la citación judicial: el camino del informe

Antes de que un perito defienda un informe en sala, existen varias fases críticas que condicionan la solidez y la utilidad del dictamen:

  • Encargo del informe: bien por designación judicial o a instancia de una de las partes.
  • Delimitación del objeto pericial: definir con precisión qué se solicita dictaminar, acotando el alcance del trabajo, algo que suele gestionarse con mayor eficacia cuando existe una coordinación temprana, tal como explicamos en nuestra guía para colaborar con peritos desde un despacho de abogados.
  • Análisis documental: recopilación, revisión y validación de la información económica relevante.
  • Metodología de trabajo: selección de técnicas contables, financieras o de valoración, siempre justificadas y con posibilidad de reproducirse. 
  • Elaboración: estructuración clara en introducción, alcance, metodología, análisis y conclusiones.
  • Entrega y aportación al procedimiento: el informe se incorpora como medio de prueba en el proceso judicial.
  • Citación a vista: el tribunal convoca al perito para ratificar el dictamen y responder a preguntas en sede judicial.

Es en este último paso, cuando el trabajo pericial deja de ser un documento escrito y pasa a convertirse en una prueba viva frente al tribunal.

El marco procesal: la prueba pericial en sala

La eficacia de un informe económico no solo depende de su contenido técnico, sino también del marco jurídico en el que se presenta. La Ley de Enjuiciamiento Civil (arts. 335 a 352 LEC) regula expresamente la prueba pericial reconociéndola como un medio de prueba fundamental dentro del proceso judicial. Esta normativa establece, entre otras obligaciones, que el perito debe comparecer en juicio para exponer su informe y responder a las cuestiones que planteen tanto las partes involucradas como el tribunal.

En este escenario, el perito asume el papel de profesional independiente al servicio de la verdad procesal, lo que implica un compromiso ineludible con la objetividad e imparcialidad. Asimismo, la jurisprudencia del Tribunal Supremo (STS 569/2013, de 1 de octubre) recuerda que la credibilidad de un informe no se mide únicamente por la validez de sus cálculos o análisis, sino también por la claridad, consistencia y transparencia con que se defiende en sede judicial.

De este modo, comprender el marco procesal no es un aspecto accesorio, sino una condición necesaria para garantizar que el informe económico cumpla su verdadera función: convertirse en una prueba válida que aporte claridad al tribunal.

Preparación: del papel al estrado

Un informe económico puede ocupar decenas de páginas, pero en sala el perito dispone de solo unos pocos minutos para transmitir su esencia. Para ello, la preparación previa resulta clave y conviene preparar con especial atención los siguientes aspectos:

  • Dominar el contenido: conocer cálculos, anexos y evidencia documental en detalle.
  • Anticipar objeciones: prever impugnaciones de la parte contraria.
  • Jerarquizar la información: identificar qué puntos son clave y cuáles accesorios.

El éxito en sala comienza mucho antes de comparecer y por esta razón la preparación debe ser tan rigurosa como la de un abogado antes de su alegato.

Exposición oral: claridad y pedagogía

En sede judicial, la eficacia del informe depende en gran medida de la capacidad comunicativa del perito. La comunicación en sala exige una estrategia clara basada en los siguientes principios:

  • Lenguaje accesible: traducir conceptos técnicos al lenguaje común. Por ejemplo, explicar el EBITDA como “el beneficio operativo antes de amortizaciones, intereses e impuestos”.
  • Síntesis: centrarse en las conclusiones principales, evitando divagaciones.
  • Ejemplos ilustrativos: emplear analogías para explicar técnicas complejas, como la valoración de intangibles o los flujos de caja descontados, que en contextos de litigio forman parte esencial de la valoración de una empresa en conflicto.
  • Actitud profesional: transmitir serenidad, objetividad y seguridad técnica.

El contrainterrogatorio: firmeza bajo presión

La fase de preguntas de la contraparte es especialmente crítica, ya que en ese momento la credibilidad del perito se pone a prueba según la firmeza de sus respuestas bajo presión. Para afrontar el contrainterrogatorio con éxito resulta esencial aplicar las siguientes pautas:

  • Escucha activa: atender a la pregunta antes de responder.
  • Respuestas concisas: contestar con precisión evitando rodeos.
  • Transparencia: reconocer los márgenes de incertidumbre, cuando existan, justificándolos con fundamentos técnicos.
  • Neutralidad: mantener distancia frente a la estrategia de la parte que encargó el informe.

Insight clave: La validez del dictamen se refuerza cuando el perito responde con firmeza y objetividad.

Del informe a la convicción judicial

El informe técnico constituye la base del dictamen, pero su auténtica relevancia se materializa en la defensa en sala, cuando se transforma en una prueba viva sometida a contradicción y escrutinio. Sin embargo, la fundamentación técnica del documento puede perder fuerza probatoria si el perito no logra transmitirlo con claridad, objetividad y seguridad frente a jueces y abogados.

En este sentido, la comparecencia en sede judicial no debe entenderse como un trámite formal, sino como una fase crítica del proceso probatorio. La manera en qué el perito expone, responde a preguntas y sostiene sus conclusiones influye de forma decisiva en la convicción del tribunal. La credibilidad no reside únicamente en los cálculos, sino en la capacidad de defenderlos con firmeza y coherencia, manteniendo siempre la imparcialidad que exige su función.

El objetivo último no es “ganar” el procedimiento, sino aportar al juez un instrumento claro, verificable y objetivo que le permita fundamentar su decisión con seguridad. Esa es la verdadera medida del éxito del perito: haber transformado un análisis económico complejo en un apoyo útil, transparente y sólido para la decisión judicial.

El perito como traductor económico

Presentar un informe económico en sala exige una combinación de rigurosidad técnica, habilidad comunicativa y actitud profesional. El perito eficaz no solo se limita a elaborar datos y cálculos, sino que actúa como traductor de la realidad financiera al lenguaje jurídico, facilitando que jueces y abogados comprendan la dimensión económica de los hechos controvertidos.

En un entorno donde los litigios económicos son cada vez más complejos, el papel del perito se convierte en una pieza clave para dotar de transparencia al proceso y reducir la asimetría de información entre las partes. Su misión es aportar luz allí donde predominan la opacidad, la duda o el conflicto.

En Auditforense & Restructuring estamos convencidos de que la calidad de un informe económico no termina en su redacción, sino que se completa en su defensa. Por ello, elaboramos dictámenes que combinan rigor técnico con claridad expositiva y que pueden ser sostenidos en sede judicial con objetividad e independencia. Este enfoque, fundamentado en la transparencia y en un acompañamiento integral, asegura que cada informe aporte al tribunal la confianza necesaria para sustentar sus decisiones.

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