Errores frecuentes en informes periciales: lo que un juez no quiere leer
En los últimos años, los litigios mercantiles en España han aumentado de manera significativa, especialmente en materias relacionadas con la valoración de empresas, conflictos societarios y reclamaciones de daños económicos. En este contexto, el informe pericial económico-financiero se ha consolidado como una de las pruebas clave dentro del proceso judicial.
Sin embargo, no todos los informes cumplen con las expectativas de los tribunales. Un documento técnicamente débil o mal estructurado puede restar fuerza al argumento de la parte que lo presenta y, en ocasiones, incluso generar desconfianza hacia el propio perito. La Ley de Enjuiciamiento Civil (arts. 335 a 352) es clara en este punto: el informe pericial debe ser objetivo, fundamentado y comprensible.
La mirada del juez: qué espera de un informe pericial
El juez requiere respuestas claras, objetivas y sólidamente fundamentadas desde un punto de vista técnico, porque de ellas depende la consistencia de su decisión judicial. A diferencia de las partes, que defienden posiciones de interés, el magistrado necesita apoyarse en dictámenes independientes que le aporten criterios verificables y neutrales para resolver con plena seguridad jurídica. Entre sus expectativas destaca la claridad expositiva, ya que el informe debe ser comprensible incluso para quienes carecen de conocimientos especializados en contabilidad o finanzas. En esta línea, la STS 24/2019, de 17 de enero, establece que un dictamen pericial debe ser inteligible y verificable, garantizando así su utilidad probatoria en el proceso. Precisamente por ello, resulta útil aplicar las claves de cómo hacer que un informe técnico sea comprensible para todos.
Asimismo, la objetividad y la independencia constituyen requisitos ineludibles en todo informe pericial. La imparcialidad se erige como un principio procesal esencial, ya que solo un dictamen percibido como neutral y equilibrado mantiene su plena fuerza probatoria. En este sentido, la STC 120/2004, de 12 de julio destaca que la apariencia de imparcialidad refuerza la credibilidad de la prueba.
De igual forma, la aplicación de una metodología técnica y trazable resulta decisiva. Cada cálculo y conclusión ha de presentarse de manera que pueda reproducirse y verificarse con facilidad. El art. 335.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece expresamente que el perito debe exponer “detalladamente los fundamentos de su dictamen”, garantizando así transparencia y verificabilidad en el proceso.
Finalmente, el informe pericial alcanza su mayor eficacia cuando se centra de forma precisa en la cuestión litigiosa. Un dictamen estructurado en torno a los puntos controvertidos del procedimiento asegura la relevancia de sus conclusiones. La SAP Madrid 251/2018, de 26 de abril confirma esta exigencia, al resaltar que el valor de la prueba pericial depende de su capacidad para responder con claridad y rigor a los aspectos sometidos a debate judicial.
Errores más comunes en informes periciales
La práctica profesional permite identificar fallos recurrentes que reducen la credibilidad de un informe pericial y que es conveniente evitar. Entre ellos, destacan los siguientes:
- Objeto del informe poco claro: cuando no se define con precisión qué se le pide al perito, el informe pericial acaba incluyendo cuestiones irrelevantes o sin relación directa con el litigio.
- Hipótesis poco realistas:usar supuestos inventados o sin respaldo (por ejemplo, expectativas de beneficios exageradas) hace que las conclusiones pierdan credibilidad.
- Datos poco fiables:Basar el análisis en documentos incompletos, fuentes cuestionables o información que no puede comprobarse genera desconfianza en el informe.
- Cálculos poco transparentes:es necesario mostrar los pasos intermedios o la forma en que se han obtenido las cifras para que sea posible verificar las conclusiones.
- Metodología inadecuada: aplicar técnicas que no son apropiadas para el caso (por ejemplo, usar medias simples cuando los datos son muy variables) resta valor al informe.
- Muestras mal seleccionadas: extraer conclusiones a partir de datos que no representan la realidad o no justifican su elección lleva a resultados engañosos.
- Errores en valoración financiera: es común encontrar confusiones como sumar dos veces el mismo concepto, aplicar mal las tasas de descuento o usar fórmulas que no reflejan el riesgo real de la empresa.
- Cálculo de daños exagerado: cuando no se separa bien entre perjuicio directo y pérdida de beneficios, o no se descuentan factores externos, el resultado puede dar una cuantificación inflada.
- Ausencia de escenarios alternativos: presentar una única cifra como resultado sin explicar qué pasaría si cambian algunos supuestos clave impide medir la fiabilidad del informe.
- Contradicciones internas: en ocasiones, lo que se dice en los anexos no coincide con el cuerpo principal, o las conclusiones no se ajustan a los datos presentados.
- Falta de independencia: si el informe parece demasiado alineado con los intereses de quién lo encarga, el tribunal podría desconfiar de inmediato.
- Redacción confusa:unlenguaje demasiado técnico, sin resúmenes claros ni esquemas, puede dificultar que jueces y abogados comprendan el informe.
- Incumplimiento de requisitos formales: omitir la fecha, la firma, las limitaciones del trabajo o un índice de evidencias debilita la validez del informe.
- Falta de preparación para la vista: no conocer los cálculos a fondo, desconocer los anexos o no poder responder a preguntas en sala puede anular la fuerza del dictamen.
Consecuencias de un informe deficiente
Los efectos de un informe pericial deficiente van más allá de lo técnico, ya que en el ámbito judicial un dictamen carente de rigor metodológico o insuficientemente fundamentado puede perder su valor probatorio. Los tribunales, amparados en la Ley de Enjuiciamiento Civil y en la jurisprudencia consolidada, restan credibilidad a aquellas conclusiones que no se presentan como verificables o trazables. En este escenario, un informe débil no solo carece de utilidad práctica, sino que, además, proyecta la imagen de una defensa procesal sin un respaldo técnico fundamentado.
Asimismo, un informe mal elaborado facilita la impugnación por la parte contraria ya que la ley permite que el perito sea llamado a juicio para aclarar dudas (art. 347 LEC), y que el tribunal valore el dictamen según la lógica y la coherencia de su contenido (art. 348 LEC). En la práctica, ello se traduce en objeciones y comparaciones con otros informes, lo que genera desgaste procesal y desplaza el debate hacia la forma y la técnica del dictamen, en lugar de centrarse en el fondo del litigio.
Un informe inconsistente también puede comprometer la estrategia de defensa en su conjunto ya que la parte que lo aporta se expone a que su propia prueba sea cuestionada e incluso utilizada en su contra, lo que a su vez, reduce la confianza del tribunal tanto en el informe como en el resto de los argumentos procesales. Este riesgo, además, se intensifica en procedimientos de gran complejidad económica donde el análisis pericial es el elemento central de la controversia. Un ejemplo claro lo vemos en el caso real de un informe pericial en un ERE, donde la precisión metodológica resultó clave para aportar transparencia y seguridad jurídica.
Buenas prácticas para un informe pericial sólido
La experiencia y la doctrina procesal nos han enseñado que un informe pericial de calidad debe cumplir con los siguientes principios:
- Consistencia metodológica: aplicar técnicas reconocidas en valoración y análisis forense, explicando los procedimientos de forma trazable y reproducible.
- Documentación exhaustiva: incorporar anexos y evidencias verificables que respalden cada conclusión.
- Claridad expositiva: transformar la complejidad contable y financiera en un lenguaje comprensible para un lector no especialista.
- Coherencia: asegurar que datos, análisis y conclusiones estén alineados, evitando contradicciones o lagunas.
- Independencia y objetividad: actuar con neutralidad, conforme a lo exigido por la Ley de Enjuiciamiento Civil y la jurisprudencia constitucional, garantizando la credibilidad del dictamen.
Lo que un juez sí quiere leer
El auténtico valor del informe pericial reside en su capacidad de aportar luz, transparencia y objetividad al proceso judicial. Un dictamen sólido no busca complacer a la parte que lo encarga, sino aportar claridad al tribunal con fundamentos técnicos y neutralidad incuestionable.
En Auditforense & Restructuring sabemos que la solidez de un informe pericial depende de evitar los errores que pueden comprometer su credibilidad. Por eso, aplicamos una revisión exhaustiva y una atención minuciosa a cada detalle asegurando dictámenes consistentes que aportan confianza y refuerzan la validez del procedimiento judicial.